Sé que hacemos contenido relacionado a nostalgia e historia. Pero creo que se malinterpreta un aspecto sobre lo que hacemos en este proyecto de Legión Gamer. No rememoramos juegos por nostalgia. Bueno, es un factor muy importante. Pero hay más razones. Queremos rememorar juegos de hace años, sí. Queremos que descubras, junto a nosotros, juegos buenos de antes, sí. Pero, ésto no implica aborrecer lo actual.

Hay muchas cosas molestas de la industria de los videojuegos actual: DLCs, juegos que salen con errores que tardan en arreglar (si es que arreglan), parches que pesan lo mismo más que el juego, juegos como servicio que cuando se va el servicio se va el juego, cobro por acceso con antelación, el cambio forzoso a lo digital, etc. Todo eso es cierto, y en cierto modo, el retro gaming es un escape a todo eso que nos irrita. Es una realidad.

No obstante, a veces queremos pensar que todo lo pasado fue mejor. Muchos medios del entretenimiento, definitivamente involucionaron. Afectados por los cambios en que se distribuyen, venden y consumen los contenidos: en el cine ahora no tenemos que salir de casa, pagamos una suscripción, y de esa suscripción se maneja el presupuesto para muchos los filmes y series actuales. Mientras que antes, al no haber una atención enfocada a unos cuantos medios, aunque las películas no fueran exitosas en las salas de cine, podrían recuperar con los alquileres… pero, adivinen quiénes lo cambiaron por la conveniencia a suscripción a servicios de stream.
Vemos algo similar a la actualidad. La mayoría de personas han decidido que el digital es el formato reinante. No se trata de que haya una alternativa mejor. Es una conveniencia. Pasó con Betamax y VHS. Betamax era objetivamente, pero Betamax ofrecía comodidades y conveniencias que hizo que fuera el preferido del público, a pesar de. Volviendo a los videojuegos, después de ese paseo por la historia de formatos y otros medios… En el gaming, por el contrario, no necesariamente ha empeorado.

El gaming, como toda industria, ha visto aumentos de costos en su producción. Que si bien, la masificación del medio ha permitido alcanzar ventas sin precedentes en general, el riesgo sigue siendo bastante alto. Sin embargo, los precios con todo e inflación, se han mantenido estables. Final Fantasy VI, por el costo de producción del cartucho y de desarrollo, costaba cerca de US$80… ¡En 1994! Convertido a la inflación, hablamos de más de US$160 de hoy.
Con ésto no quiero decir que es mi deseo que los videojuegos aumenten de precio, pero sí estoy abierto a que los precios sean flexibles y adaptables, según su costo de producción.

Y si algo tenemos en la actualidad, es una inmensidad de rebajas constantes en todas las plataformas (aunque no aplica mucho a títulos first-party de Nintendo). Tanto en físico como en digital. Si recuerdan, hasta la IV generación (salvo por las rebajas de las mismas tiendas por liberar espacio de anaqueles) no era tan común ver ofertas. Gracias a SEGA (específcamente a Paco Pasto de SEGA España) vimos compilaciones de varios juegos en un cartucho con los 3-pak y 6-pak en SEGA Genesis / Mega Drive. Pero en la V generación, gracias a PlayStation comenzamos a ver los Greatest Hits donde con un cambio de etiqueta los títulos tenían una rebaja directamente de la editora a más de la mitad de precio. Luego Nintendo inició con Player’s Choice. Y Xbox, en la VI generación, se integró con sus Platinum Hits.

En la actualidad, las rebajas son de locura: entre Amazon, BestBuy y otras tiendas procurando espacio en sus almacenes para nuevos artículos con ofertas de temporada como Prime Day o cualquier cosa, y las ofertas de las tiendas digitales que muchas son irresistibles, sobre todo en Steam, la plataforma preferida de los gamers de PC. Hoy en día vemos juegos relativamente recientes a precios impensables en el pasado. Con paciencia, se puede disfrutar sin mucho, gastando poco. Sin hablar de la oferta de juegos de actualidad. Que muchos hasta son gratis, que solo necesitas iniciar y jugar.
La oferta de juegos es tan amplia, que es imposible no encontrar algo a tu gusto en cualquier rango y género. Entre indies que tienen ideas locas e inesperadas, hasta AAA con contenido hasta el hartazgo. Y todos están sujetos a rebajas. Muchos tardan tanto eligiendo juegos, que jugando. Ahora mismo, tenía deseos de jugar un RPG por turnos después de terminar uno de acción. Entre probar juegos y probar juegos, quedé enganchado con Yakuza: Like a Dragon por su sensación tan Dragon Quest. ¡Un Dragon Quest en un Japón moderno, con todos los detalles visuales actuales y un montón de contenido! ¿Quién se habría imaginado eso?
Es cierto que muchos juegos retro tienen cierta magia, mucho que ver con el enfoque en características de sus mecánicas y las limitantes tecnológicas que empujan la creatividad. Eso es algo que nos fascina, y por eso hacemos podcast, publicaciones de Gamefemerides, y leemos artículos constantemente sobre estos. Realmente es fascinante e inspirador. Sin embargo, hay una realidad que debemos aceptar: los costos de producción permitían asumir esos riesgos. Tenemos por ejemplo a Katamari Damacy, ese juego loco de poner todo en una esfera rodando, cuyo costo de producción total fue de US$1MM. Por eso teníamos ese desborde de creatividad constante hasta la VI generación, el riesgo era alto, pero el capital requerido era mucho menor. Si bien tenemos muchos juegos parecidos, al seguir o emular las pautas que funcionan, siempre aparecen muchos juegos que nos enganchan por sus mecánicas, arte, factor sorpresa, o lo que sea. Y la distribución digital ha facilitado que muchos desarrolladores pequeños puedan acceder con menos trabas que antes, a partir de Xbox Live Arcade en Xbox 360, comenzamos a recibir joyas como Bastion (el primero de Supergiant Games), Castle Crashers, y muchos más.
Mas esto también tiene su contraparte: precisamente la cantidad de juegos supera lo que los humanos podemos curar. Hay tantos juegos que salen cada semana que desafortunadamente muchas joyas permanecen ocultas hasta quien sabe cuanto. Digo en broma que hay mejores indies que Hollow Knight por ahí, que nadie nunca jugará por la cantidad lanzada, y que sigue en aumento.
Muchas veces romantizamos los juegos retro, no por los juegos en sí, si no por lo que evoca: lo que vivimos, con quienes lo vivimos, nuestra situación entonces, etc. Por supuesto que muchos de esos juegos son geniales. Claro que hay grandes joyas retro que envejecieron como el vino. Cuando pude jugar Golden Sun después de más de una década sin tocarlo, reviví tardes con amigos, momentos de angustia, de emoción, de asombro. Me sentí abrumado por esas emociones, pero sobre todo agradecido. De poder disfrutar de ese pedacito del pasado en el presente. O con algún stream de Gamefemerides, sorprenderme con algunos hitos, simples al día de hoy, que pensaba era más reciente. Me sucedió con EarthBound Beginnings, el Mother original: cuando vi que se podía correr en ese juego, no lo podía creer. Ni Breath of Fire, ni Final Fantasy, ni ninguno había permitido esa simple acción hasta mucho tiempo después. Ni Pokémon, que salió 7 años después, te permitía correr hasta la III generación con los Running Shoes en Pokémon Ruby & Sapphire para Game Boy Advance.
Por lo que entiendo ese disfrute de lo retro. Pero los videojuegos no se hacían por arte, ni por expresión. Se hacían por lo mismo que hoy: ganar dinero. Las compañías solo existen para ese fin. La diferencia está en que la tecnología no permitía obtener dinero que no fuera de otra forma más que venderte el juego. A partir de la conectividad a internet, el negocio cambió. Nintendo que siempre parecía la más reservada y pura de las manufactureras de consolas, también se adaptó (a su forma) al modelo del negocio actual con suscripciones y expansiones. Y por desgracia, todo lo que se hace es porque la mayoría de los videojugadores lo aceptan. Como bien me dijo un empresario, “el éxito de un proyecto está en llegar a las masas”. Eso es lo que hacen: adaptarse a lo que consume y cómo consume la mayoría.

Ahora tenemos muchos despidos. Que existían, pero como no teníamos información, ni la noción de lo que es perder un empleo, no nos importaba. Tampoco era con la magnitud de la actualidad. Tenemos el aumento de precio de los componentes que no ha bajado desde el encierro del 2020, y solo sigue en alza gracias a las inversiones descomunales en IA, especulación, etc. Tenemos con la IX generación, la primera generación de consolas de videojuegos de la historia que los sistemas no bajan de precio. Y aún así no puedo evitar esperar a futuro más de la industria.

Hoy en día tenemos videojuegos hechos por la Hispanidad. Juegos de clase mundial que están localizados en nuestro idioma. Rebajas por doquier (de software). Llegan juegos de más y más regiones con sus propias ideas, mitologías, conceptos y estilos. Juegos de la India, China, Corea del Sur, etc. Y no solo Japón, Estados Unidos y Europa. Y para aquellos que a pesar de todo añoran el pasado, tenemos juegos actuales que buscan emular las sensaciones de antaño, sin olvidar las recopilaciones oficiales de muchos juegos clásicos a un excelente precio, o las incorporaciones de dichos clásicos a las suscripciones (como Golden Sun en NSO). Hay de todo para todos. Y esa es la magia del gaming: si estás aburrido, agobiado o harto de lo actual es porque no has encontrado el juego moderno para tí.
O hay algo más profundo que añoras: no pagar cuentas, menos información sobre tu hobbie que permite un mayor factor sorpresa, las personas que ya no están, el jugar con tus amigos a tu lado, etc. Pueden ser un montón de factores que inciden en ese sentimiento de que todo lo pasado fue mejor. O simplemente deseas revivir tu infancia, o experimentar lo que no tuviste. No lo sé. Personalmente, tengo momentos en que todo se conjuga y me hace buscar hasta anuncios de hace décadas.
Personalmente, me niego a creer que lo pasado fue mejor. Tampoco creo que lo actual sea mejor. Pues lo que tenemos hoy se construyó gracias a todos estos años de experimentación, prueba y error, data, creatividad, logros, fracasos, etc. Experiencias como las que estoy viviendo con Helldivers 2 no tiene precedente, que siente como jugar Contra con 3 amigos más y en 3ra persona. Mi asombro al visitar Menfis o Alejandría en Assassin’s Creed Odyssey y ver esa ciudad viva, es algo que todavía me parece inverosímil. El trabajo de físicas de The Legend fo Zelda: Breath of the Wild no tiene precedente. La sensación de patriotismo de un país que no es tuyo, al explorar una isla invadida en Ghost of Tsushima y defender a habitantes de los invasores. Una de las mejores navidades que he tenido, disfrutando de jugar Mario Kart 8 Deluxe con amigos que no están en el país como si fuera Mario Kart 64. Son muchas las grandes sensaciones que tenemos a través de las joyas más recientes. Es cierto que tenemos que mantenernos vigilantes y exigentes con los problemas que tenemos al sol de hoy. Mayores derechos con lo digital. Mejor protección a nuestras cuentas con licencias. Espacios para mayor variedad de proyectos (me refiero a la rendición por AA de muchas grandes licenciatarias). Y un largo etcétera. Pero me niego a creer que todo está mal y va para peor.
Quizás es porque este proyecto me permite estar entre lo atemporal y lo actual. Quizás es porque en mi infancia y adolescencia, estuve una generación atrás. Tampoco lo sé. Pero si sé disfrutar de Final Fantasy VI de Super NES, y Ghost of Yotei en la misma pantalla. Un buen juego no caduca. Sea que se lance hoy, o hace 30 años. Ambas experiencias pueden, y deben, convivir. No nos dejemos dominar por el pesimismo de la nostalgia. Ni por el marketing de la modernidad. Buenos juegos seguirán llegando siempre. Y nos quedan muchos juegos del pasado por conocer. Disfrutemos lo que tenemos hoy. La vida es muy corta como para mantenernos siempre en alerta por lo que no podemos controlar. O para vivir comparando con lo que pasó. Tenemos información. Tenemos ofertas. Tenemos conectividad. Usemos lo que tenemos. Juguemos más, y fastidiemos menos. Alcemos la voz cuando sea necesario. Pero nunca olvidemos que este medio, el mejor hobby del mundo, es para que pasemos un rato agradable como todo el entretenimiento. Algún juego hay para ti. Quizás no es el momento para ese que estás probando. Pero sigue buscando. Nosotros, en Legión Gamer, hacemos lo mismo.

